Esperanza

Esperanza,
araña negra del atardecer.
Tú paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.
Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible…
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.

ÁNGEL GONZÁLEZ

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A media voz

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Génesis

En el principio Dios creó el infierno.
Y dijo luego
hágase la luz y apuntaron los primeros
rayos del sufrimiento.
Separó en días sucesivos los cielos
de la tierra, la tierra del océano,
los cimientos
que amorosamente prietos
estaban en uno, y multiplicó la vida en los reinos
del aire y sobre la tierra y bajo el crespo
manto del océano
en torturantes e infinitos cuerpos.

Y viendo Dios aquel perfecto infierno
sonrió y dijo: “Hagamos ahora un ser noble y bueno
capaz de expresar el horror de este averno”.
Y tomando en sus manos de supremo
Arquitecto
la arcilla más pura, hizo al hombre y sus sueños.
Desde el odio de Dios crecía el universo.

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO

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A media voz

Altas olas que venís por el mar…

Altas olas que venís por el mar,
que el viento hace ir por aquí y por allá,
¿podéis darme noticias de mi amigo
que pasó al otro lado? ¡No lo veo volver!
¡Ay Dios, el amor
ahora me da alegría, ahora dolor!

¡Ay, dulce brisa, que vienes de allí
donde mi amigo duerme, está y yace,
de su dulce aliento tráeme un soplo!
Abro la boca por el gran deseo que tengo.
¡Ay Dios, el amor
ahora me da alegría, ahora dolor!

Es difícil amar a vasallo de otro país,
pues lloros se hacen sus juegos y sus risas.
Nunca creí que mi amigo me traicionara,
pues le di lo que pidió de amor.
¡Ay Dios, el amor
ahora me da alegría, ahora dolor!

RAIMBAUT DE VAQUEIRAS

Versión de Carlos Alvar

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Fresca, lozana, pura y olorosa…

Fresca, lozana, pura y olorosa,
gala y adorno del pensil florido,
gallarda puesta sobre el ramo erguido,
fragancia esparce la naciente rosa.

Mas si el ardiente sol lumbre enojosa
vibra, del can en llamas encendido,
el dulce aroma y el color perdido,
sus hojas lleva el aura presurosa.

Así brilló un momento mi ventura
en alas del amor, y hermosa nube
fingí tal vez de gloria y de alegría.

Mas ¡ay! que el bien trocóse en amargura,
y deshojada por los aires sube
la dulce flor de la esperanza mía.

JOSÉ DE ESPRONCEDA

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Biblioteca de autor

La maltratada

Tengo Sed. Me has quitado las praderas del norte,
regadas por arroyos de respeto y cariño.
Tengo frío. Te has ido con el sur de mi alcoba,
dejándome las huellas de tu hielo en mi cuerpo.
No sé qué hacer. La vida me parece una tumba
donde me has enterrado viva, una oscuridad
irrespirable, un túnel sin salida, una muerte
prolongada, el vacío, la ausencia, el desamparo.
Me siento tan vencida por tu odio, tan débil,
tan aterrorizada y tan inexistente,
que no puedo llorar, ni llamar por teléfono
a mis padres (que acaso me dirían: “Aguanta,
que por algo naciste mujer”), ni hacerle señas
a la vecina desde la ventana. Me quedo
acurrucada en un rincón del dormitorio,
esperando que vuelvas y sigas arrasando
con gestos de desprecio, con golpes y con gritos
aquel campo de amor que cultivamos juntos.

LUIS ALBERTO DE CUENCA

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25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Quien te dice que ausencia causa olvido…

Quien te dice que ausencia causa olvido
mal supo amar, porque si amar supiera,
¿qué, la ausencia?: la muerte nunca hubiera
las mientes de su amor adormecido.

¿Podrá olvidar su llaga un corzo herido
del acertado hierro, cuando quiera
huir medroso, con veloz carrera,
las manos que la flecha han despedido?

Herida es el amor tan penetrante
que llega al alma; y tuya fue la flecha
de quien la mía dichosa fue herida.

No temas, pues, en verme así distante,
que la herida, Amarili, una vez hecha,
siempre, siempre y doquiera, será herida.

FRANCISCO DE MEDRANO

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Los vampiros

Dos nidos con mis cabellos
tejí en mis sienes y en ellos
se vino a posar un día
de tu boca el ave roja,
pérfida madre alegría
de mi incurable congoja.

Y en vano olvidar quisiera
lo que fue mi vida entera…
Que tus besos maldecidos
como vampiros sedientos,
a mis sienes suspendidos
me chupan los pensamientos.

MARÍA EUGENIA VAZ FERREIRA

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A media voz

En que satisface un recelo con la retórica del llanto

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba;

y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía:
pues entre el llanto, que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste;
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos,
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

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Pensamiento de otoño

Aún quedan viejas tapias en el mundo.
(Sabemos que morir no es estar muertos.)
Aún quedan en el alto acantilado
flores de brezo.

Sabemos al morir que nuestros pasos
cansados no querían ir tan lejos.
(Aún queda esa colina bronceada
de helechos secos.)

La entraña del pinar es sombra pura.
Rayos de un sol de otoño velan, trémulos,
su orilla de vivientes florecillas
y húmedo suelo.

Rayos de un sol de otoño, nuestros pasos
no nos quieren llevar fuera del tiempo.
Morir -o huido barco entre las olas-
no es estar muertos.

LUIS FELIPE VIVANCO

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A media voz

Cómo no me vas a querer

Cómo no me vas a querer
si soy un bombero heroico
que acaba de salvar a un gato
al que se le incendiaban
seis de sus siete vidas.

Cómo no me vas a querer
si soy el capitán de la nave
que se posa suavemente
en una América del Sur
de un planeta lejano.

Cómo no me vas a querer
si acabo de ganar
-por amplio margen-
la Vuelta a Colombia en bicicleta
y el Tour de Francia.

Y definitivamente
cómo no me vas a querer
si soy capaz de soñar todos los sueños,
incluso el más lindo de todos:
soñar que tú me amas.

JAIRO ANÍBAL NIÑO

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Arena

Arena,
y más arena,
y nada más que arena.

De arena el horizonte.
El destino de arena.
De arena los caminos.
El cansancio de arena.
De arena las palabras.
El silencio de arena.

Arena de los ojos con pupila de arena.
Arena de las bocas con los labios de arena.
Arena de la sangre de las venas de arena.

Arena de la muerte…
De la muerte de arena.

¡Nada más que de arena!

OLIVERIO GIRONDO

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A media voz

Una temporada en el infierno

Al final de la infancia —tenía doce años—,
estuve interno en uno de aquellos terroríficos
colegios religiosos de la época. Era
inhóspita y muy fría la ciudad en que alzaba
ese centro sus muros carcelarios. Tras ellos,
pasé yo un curso entero, solo, desesperado,
entre dómines crueles y extraños condiscípulos.
Me acuerdo, más que nada, del larguísimo invierno:
nieve triste que cae sobre unos patios tristes,
humedad minuciosa que hasta los huesos cala.
Sufrí allí lo indecible. El corazón de un niño
puede albergar a veces todo el dolor del mundo.

Pero también conservo de aquel infierno helado
unos pocos recuerdos hermosos, cuya luz
inextinguible siempre me acompaña y me salva:
una vez por trimestre me daban el aviso
de que había venido mi madre a visitarme.
Yo acudía corriendo a la sala sombría
en la que me esperaba. Y, tras abrir de golpe
la puerta, la veía. Era verdad, era ella,
joven aún, bellísima, cerca de mí, a mi alcance,
llena de abrazos, besos, risas, dulces palabras.

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO

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A media voz

El río

Dejarse llevar por el cauce del destino
y con cada canto rodado
hablar con reticencia de secretos.

¡Qué dulce es el susurro del río!

Descender de los picos del propio orgullo
y caer desde la claridad orgullosa del aislamiento
con el grito de pánico de cada caída.

¡Qué glorioso es el grito de las cascadas!

Y hundirse cada vez más en lo hondo de la hendidura
y con cada pedrusco
levantar una disputa.

¡Qué leyenda es el río, qué leyenda!

AHMAD SHAMLÚ

Traducción de Clara Janés

No te quiero sino porque te quiero…

No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

PABLO NERUDA

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Web sobre el autor

El equilibrista

He tendido una cuerda
que atraviesa la ciudad
de monte a monte

Vivo
vibro
en ella

El viento sopla
mas no hace frío

El tiempo pasa

Diariamente
sobre la barra de equilibrio
se posa una paloma

Mira inexpresiva
nerviosa
y antes de emprender vuelo
caga

una

dos

tres veces

(igual de inexpresiva
pero menos nerviosa)

He cumplido un mes
ajeno a la estulticia

Admiro aburrido la montaña
el inútil paisaje de los astros
el rumor lejano y soso del mar

No hay qué temer
Soy parte del paisaje

Aunque el récord de permanencia en el aire
es sólo mío
después de cuatro meses nadie se ocupa de mí

Dejé de ser noticia

Los pilotos de las avionetas
no saludan como antes

JAVIER LASARTE

¡Gritar, gritar, defenderme…!

¡Gritar, gritar, defenderme
sola, sin brazos, sin luz!
Voz de abierta noche amarga,
dominadas rebeldías.
Gritar. ¡Mi garganta única!
¡Cuerda de luna y de sol!
¡Vibrante nota del aire!
¡Claro mar del horizonte!
¡Oh, sí! Gritar al encuentro,
brazos desnudos de arenas,
conquista de lo imposible.
No quiero cadenas muertas,
inmovilidad culpable.
¡Libre, libre, libertada!
¡Mía, solamente mía!

JOSEFINA DE LA TORRE

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Web dedicada a la autora

Ciclo del buen burgués

Hizo su vida:
fue activo y tenaz
luchó sordamente.
Gustaba del mar
y su melancolía
tantas veces lloró
viendo en alto sus acciones
y los niños ajenos
le inspiraron sonrisas.
Se interesó por el deporte
visitó varios países
comprá un cuadro de Picasso
fue ministro y doctor
casó con mujer joven.
Hizo su vida
y ahora está
pudriéndose en paz
con sus flores favoritas.

SAÚL IBARGOYEN

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Arte poética

El beso

¡Tus labios en mis ojos!
Qué dulzura de estrellas alisa lentamente
mis párpados caídos…
Nada existe del mundo. Sólo siento tu boca
y el temblor de mi espíritu hecho carne de luz.
Sé cruel al besarme. Desgarra mis pupilas
y arranca de su sombra la lumbre de mi sueño.
Con ella te daré mi última mirada.

¡Abrásame los ojos! Que el peso de tus labios
despoje mi horizonte de lo que tú no has visto.
Quiero olvidarlo todo y anularme en la niebla
que ciñen tus caricias.

ERNESTINA DE CHAMPOURCÍN

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A media voz

Pequeña elegía

Ya para qué seguir siendo árbol
si el verano de dos años
me arrancó las hojas y las flores
Ya para qué seguir siendo árbol
si el viento no canta en mi follaje
si mis pájaros migraron a otros lugares
Ya para qué seguir siendo árbol
sin habitantes
a no ser esos ahorcados que penden
de mis ramas
como frutas podridas en otoño.

RAÚL GÓMEZ JATTIN

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Rito incumplido

A mi madre

Dicen que la muerte es solitaria
que nos morimos solos
aunque estemos rodeados de aquellos que nos aman pero
tú me llamaste
y yo no estuve:
no te cerré los ojos
no te besé la frente
no te ayudé a pasar
al otro lado
estuve lejos
lejos de ti que me alumbraste
me nutriste
educaste mis alas.
No cumplí con el rito
estuve lejos
lejos
y ese es el sollozo que me arrebata en olas
en cúpulas
en grutas
y no puede salir
y me persigue en sueños
y me ahoga.
Perdóname/libérame
necesito aullar
batir tambores
un golpe en la cerviz
un estallido
para arrancar de cuajo este sollozo
y no invocarte más
en desolados
versos.

CLARIBEL ALEGRÍA

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