El dios está en mí

El dios está en mí.
Baila -me dice-
y mi pie se pone en movimiento.
Levanta ahora la pierna,
y la levanto.
Toma el tirso y agítalo sobre la multitud,
y yo lo hago.
El dios está en mí.
Pero de pronto calla,
me deja solo, a ciegas,
y vanamente busco mi punto de equilibrio,
sitio para mi pie.

HORACIO CASTILLO

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