Poema de adiós

Tu adiós sonó como un disparo
que dispersa palomas por un cielo sin nadie.
Tus palabras tenían un sabor de llovizna
que mis labios conocen, y es amargo y remoto.
Sé que hacerse mayor es irse despidiendo
de todos los paisajes como quien va en un tren.
Decir adiós, adiós… me pregunto esta noche
qué rara bienvenida nos espera
cuando se abra la puerta que el poema entreabre,
cuando no quede nadie a quien decir adiós.

JESÚS BEADES

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